La Caja Vacía: reseña y primera entrevista a su autora, Anabel Samani


SINOPSIS:

"La vida de Andrea ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Después de perder la vista en un accidente, su familia deja España para irse a vivir a Estados Unidos. Y Andrea sabe que ella es la razón de ese traslado.

En medio de una mudanza empañada por la nostalgia de todo lo que han abandonado, lo más emocionante para Andrea y su hermana Sara es el extraño y sangriento crimen que tuvo lugar en su nuevo hogar de Maine, una casa habitada por un gélido aire e impregnada de un inquietante aroma que solo Andrea es capaz de percibir.

Mientras intentan adaptarse a su nueva vida, gracias en parte a la amistad que entablan con Sam y Paul, los vecinos que viven al otro lado de la calle, Andrea y Sara se convertirán en el epicentro de una serie de macabros accidentes. Y pronto descubrirán que los antiguos propietarios dejaron en la casa algo más que el recuerdo de un siniestro suceso: en el desván, dentro de un embalaje procedente de Egipto, hay una pequeña y hermosa caja... vacía."

MI OPINIÓN:

Siento desde siempre predilección por las novelas de terror, sin embargo, el problema con este género, y lo mismo pasa con las películas -seguro que sabéis de lo que hablo-, es lo difícil y raro que es encontrar una que verdaderamente nos ponga los pelos de punta como lo hace La Caja Vacía, una historia que os dejará literalmente helados.
¿Existe en una casa lugar más escalofriante que un viejo, oscuro y polvoriento sótano? La respuesta es sí: el desván.
Estoy segura de que ninguno de vosotros desea trepar una vieja escalera que chirría a cada paso para acceder a ese espacio sombrío y húmedo lleno de telarañas, ¿verdad? Pues ahí es precisamente donde empieza la acción de este libro, y mientras leemos sus primeras líneas nace en nosotros la irrefrenable necesidad de gritar. Sí. De gritarle al personaje -que consideramos en ese momento un auténtico insensato además de inconsciente-, que no siga adelante, y hasta se lo decimos: ¡Pero no subas! ¡Ni se te ocurra, por favor! -como si pudiera oírnos, convencidos de que podemos evitarlo-, sin embargo sabemos que irremediablemente lo hará, subirá por más que intentemos disuadirle, y eso nos produce una tensión que en el fondo nos encanta, hay que admitirlo, es lo que nos atrae, es exactamente lo que buscamos en una novela de terror: queremos que nos haga estremecer y sobresaltar de miedo.
Si como yo es lo que estáis buscando, os recomiendo que leáis sin tardar este primer gran trabajo de Anabel Samani.
Descubrir, además, que se trata de su primera novela me dejó, lo confieso, estupefacta porque desde el principio tuve la impresión de estar leyendo a una autora consagrada con un perfecto dominio de la situación, que nos conduce con maestría, inteligencia y sutileza por los oscuros senderos de lo desconocido, a través de una historia perfectamente hilada, con una base firme asentada sobre unos sólidos cimientos que en ningún momento vacilarán.
Hay varios personajes de los que podría hablaros y todos ellos aportan en su justa medida su granito de arena a la historia, pero el que más me ha conmovido porque me he sentido parte de ella en todo momento -y eso se lo debo a Anabel Samanique es capaz de demostrar una cualidad poco común entre los mortales, la empatía-, es Andrea.
Como habéis podido leer en la sinopsis, Andrea es ciega y, por paradójico que parezca, he visto claramente a través de sus ojos. Es la misma sensación que tuve cuando vi Sola en la Oscuridad, no sé si recordaréis esta película interpretada por la singular y excelente Audrey Hepburn y dirigida por Terence Young en 1967. Fue un personaje que me fascinó y me afectó muchísimo, me metí en su piel y percibí por primera vez, y de manera brutal, el oscuro mundo que nos rodea a través de su invidente mirada.
He sentido lo mismo con Andrea, y cuando leáis La Caja Vacía, porque estoy segura de que lo haréis, sabréis de lo que hablo.
Después de Andrea, el elemento fundamental y clave de esta novela, contenido en el propio título, es la caja.
Ya de por sí es algo que, personalmente, me atrae. Siempre me han gustado las cajas, me fascinan. Cuadradas, rectangulares o redondas, de madera o de otro material, eso es lo de menos porque lo que realmente las hace especiales es lo que simbolizan. En ellas vamos a poder guardar con recelo aquello que queremos proteger, oscuros secretos que no queremos que sean descubiertos o pequeños objetos a los que otorgamos un cierto valor o, por qué no, unas cartas de amor que nos recuerdan un distorsionado tiempo pasado...
Pero entonces, ¿qué pasa cuando toda una historia gira entorno a una caja vacía? Es desconcertante. Lo lógico en tal caso es pensar que dicha caja contuviese algo que ya no se encuentra ahí, que haya sido extraído, o que está esperando a contener algo, o simplemente nos podemos preguntar si está realmente vacía, podría tener un doble fondo... ¿Quién sabe? Yo desde luego lo sé, y Anabel Samani también lo sabe muy bien.
Y vosotros... ¿Queréis descubrirlo?


PUNTUACIÓN: 5/5

Título: LA CAJA VACÍA

Autora: ANABEL SAMANI

Editorial: Novela autopublicada

Formato: Kindle y tapa blanda

Longitud de impresión: 292 páginas

Idioma: Español

ASIN: B07K42GRXT

Género: Terror, sobrenatural y misterio.

Webhttps://anabelsamani.com/



ENTREVISTA

-CLARISSA-
Hola, Anabel. Muchísimas gracias por concederme tu primera entrevista, es un gran honor para mí porque, como diría Annie Wilkes, soy tu fan número uno. En serio, no es broma, tu novela me ha encantado y estoy deseando preguntarte si has empezado otra, pero luego abordaremos ese tema, si no te importa, porque lo primero que deseo saber, sin revelar ningún dato importante, es de dónde surgió la idea de La Caja Vacía.
-ANABEL-
(RISAS por lo de Annie Wilkes).
Muchas gracias, es una gran alegría que te digan que han disfrutado mucho de tu novela. Por cierto, Annie Wilkes es uno de mis antagonistas favoritos de la literatura...
-CLARISSA-
¡Ya somos dos! Y la adaptación cinematográfica es una verdadera joya. Adoro a Kathy Bates y creo que es uno de sus mejores papeles, junto con el de Dolores Claiborne, curiosamente de Stephen King también.
Pero, perdona, te he interrumpido, ibas a contarme de dónde surgió la idea de La Caja Vacía...
-ANABEL-
La génesis de La Caja Vacía está en la película Creepshow dirigida por George A. Romero y escrita por Stephen King. Es una película formada por cinco cuentos de terror (soy muy fanática de los cuentos de terror, no solo en la literatura). Uno de esos cuentos se titula La Caja, y trata de un extraña caja que encuentran por casualidad en el sótano de una universidad. Me fascinó el planteamiento inicial de esa historia cuando la vi de pequeña y ahí se quedó, dando vueltas en mi cabeza: una caja olvidada que siempre debería haber permanecido olvidada. Esa pequeña obsesión fue el germen. La caja vacía tomó forma definitiva cuando se entrelazó con la parte histórica de mi novela. Fue como dice Stephen King en Mientras Escribo: "Dos ideas sin vinculación que se unen de repente".
-CLARISSA-
Un libro increíble, Mientras Escribo, un manual que todo escritor debería tener sobre su mesilla de noche...
Me gustaría ahora que habláramos de Andrea. Como has leído en mi reseña, me ha fascinado este personaje. ¿Te inspiraste de alguien real? ¿Quizás alguien de tu círculo familiar? Y si pregunto esto es porque admiro tu sensibilidad y tu empatía a la hora de describir a la perfección lo que supone ser una persona invidente, la manera que tienes de transmitir sus emociones. Hasta he llegado a pensar que tú misma pudieras ser ciega o que hubieses tenido en algún momento de tu vida un accidente que te hubiese arrebatado temporalmente la visión...
-ANABEL-
No, no. Me documenté mucho, leí y aprendí mucho. No he podido reflejarlo todo en la novela, aunque sí que he querido dejar constancia de algunas cosas (como por ejemplo, de la entrevista al periodista Damon Rose). En otras cosas puede que me haya tomado alguna licencia.
Creo que una parte importante del trabajo del escritor consiste en empatizar con sus personajes, en trasmitir lo que sienten y cómo se sienten. La imaginación y la empatía del autor deben ser sus mejores armas y estar al servicio de una multitud de personajes y escenarios.
-CLARISSA-
¿Por qué has ubicado la acción de tu libro en EE.UU., y más precisamente en el estado de Maine? ¿Has vivido tú misma allí? ¿O es porque como yo estás marcada por las novelas de King?
-ANABEL-
(RISAS) Has dado de lleno. Es como homenaje a King, uno de los autores que más me ha marcado. Maine forma parte de mí, igual que Castle Rock. No conozco Maine pero me gustaría tener la oportunidad de visitarlo. Toda Nueva Inglaterra, en realidad.
-CLARISSA-
Me apunto a ese viaje cuando quieras (RISAS).
La Caja Vacía es tu primera novela. ¡Es realmente sorprendente! ¿Por qué y cuándo empezaste a escribir? ¿En qué preciso momento te dijiste a ti misma quiero ser escritora?
-ANABEL-
Llevo leyendo y escribiendo desde muy joven, así que no hubo un momento concreto en que me dijera quiero escribir. Lo que sí ha habido es un momento en el que he dicho quiero publicar. Antes lo veía un proceso inalcanzable. No me atrevía por diversos motivos, entre ellos que soy una persona introvertida, pero al final he decidido, como se suele decir, tirarme a la piscina.
-CLARISSA-
Pues te aconsejo no salir de esa piscina nunca...
Tengo entendido que eres una gran admiradora de Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Stephen King por supuesto, eso nos ha quedado claro desde el principio de esta entrevista, Algernon Blackwood, Michael Ende, Úrsula K. LeGuin o Neil Gaiman... Pero si tuvieras que quedarte con uno, ¿cuál de ellos elegirías, qué libro y por qué?
-ANABEL-
No podría quedarme solo con uno. Imposible. Todos me han marcado de forma muy profunda en diferentes momentos de mi vida. Aunque quizá deba un lugar especial a Edgar Allan Poe. La primera vez que leí algo de él estaba en el instituto y aluciné. Me quedé tocada durante días con cada una de sus narraciones. Las releía una y otra vez. Era una selección que traía los relatos Un Descenso al Maelström, El Pozoy el Péndulo, El Gato Negro y otro que creo recordar que se titula Entierro Prematuro. La forma de narrar, la angustia que trasmitía... Me atrapó. Simplemente me atrapó. Seguí indagando en su obra y entonces me volví su fan número uno (RISAS). Después de él vino M. R. James y algo después Stephen King. Antes había llegado Michael Ende.
En este momentos creo que los autores que más me están marcando son H. P. Lovecraft y Neil Gaiman.
-CLARISSA-
Eres una autora autopublicada... ¿Lees tú misma novelas de autores que como tú se enfrentan al dificultoso mundo de la autopublicación? Y si es así, ¿podrías citarme alguno en particular que nos quisieras recomendar?
-ANABEL-
Leo autores autopublicados, aunque no tantos como querría, y he reseñado alguno en mi antiguo blog Un libro junto al fuego.
Pero el tiempo es un gran enemigo de los lectores voraces y dos de mis autores fetiches, Brandon Sanderson y Stephen King, son muy prolíficos.
-CLARISSA-
Creo que Stephen King tiene a un grupo de duendecillos escribiendo por las noches, cada uno con una pequeña máquina de escribir...
-ANABEL-
(RISAS) ...Sin embargo, me he propuesto leer más autores autopublicados y de pequeñas editoriales. Y lo haré. En estos momentos estoy leyendo La librería del Señor Livingstone, novela autopublicada por Mónica Gutiérrez.
Dos escritores habituales para mí, de hecho creo que he leído todo lo que han publicado, son Adella Brac, que autopublica en Amazon y es una gran autora de fantasía romántica y juvenil, y Juan Manuel Peñate, que autoedita con Círculo Rojo, y también un gran autor de relatos de terror y fantasía.
-CLARISSA-
¿Cómo ha sido para ti el proceso de autopublicación? ¿Algún consejo que dar a los que quieren seguir el mismo camino?
-ANABEL-
A mí se me ha hecho un poco largo y cansado. Son muchas cosas de las que te tienes que preocupar y a las que tienes que estar atenta. La portada, las correcciones, la publicación...
-CLARISSA-
¡Dímelo a mí! ¡Me volví loca!
-ANABEL-
...Había leído libros sobre cómo autopublicarse, pero de la teoría a la práctica hay mucho trecho.
En cuanto a los consejos... creo que yo estoy todavía en la fase de recibirlos en vez de darlos (RISAS). Lo que sí puedo decir es que he aprendido dos cosas. Una es que todo lleva más tiempo del que uno piensa. Y la otra es que si quieres publicar llega un momento en el que tienes que dar tu obra por terminada. A mí me costó mucho dejar de pulir la novela, siempre encontraba un diálogo que mejorar, un adjetivo que sustituir...
-CLARISSA-
Sí, desde luego, no sé cuántas veces releí mi novela antes de decidirme...
Y para concluir esta entrevista, me encantaría saber si ya estás trabajando en un nuevo proyecto, y cuando digo proyecto me refiero a una nueva novela, obviamente. Y, por favor, dame algún detalle...
-ANABEL-
Estoy trabajando en varios proyectos. He terminado un cuento de terror nacido de un relato con el que participé en el Reto 5 Líneas de Adella Brac. Espero poder deciros algo después de las fiestas de Reyes, aunque como ya he aprendido que todo lleva más tiempo del que se supone, soy cauta con las fechas. Pero te adelanto el título, a ver qué te parece: El Ojo de la Cerradura.
-CLARISSA-
¡El Ojo de la Cerradura! ¡Me encanta! Ya me muero por leerlo...

-ANABEL-

...También estoy trabajando en una nueva novela que espero publicar a lo largo del 2019. Y por último, aunque a más largo plazo, estoy perfilando algunas historias que complementarán La caja Vacía, ayudando a conocer mejor a los personajes o llenando pequeños huecos de información.
-CLARISSA-
Pues muchísimas gracias, Anabel. Estaré muy pendiente de ti, y creo que todos lo estaremos porque cuando mis lectores lean La Caja Vacía se convertirán automáticamente en tus mayores fans, después de mí, claro.
-ANABEL-
(RISAS) Muchas gracias a ti, Clarissa. Ha sido un verdadero placer. Un saludo a todos tus lectores.